
Bakari Wêreldkop, antropólogo centroafricano refugiado y residente itinerante, desarrolla una investigación sobre movilidad,hospitalidad, desplazamiento forzado y músicas del mundo a través de becas europeas, redes de amigos y trabajo de campo en África,Europa, Asia, Oceanía y las Américas. Sus amigos lo llaman cariñosamente Mokonzi Mundi ( Cabecimundo). Su labor insiste en una idea central: África no es un país, sino un continente decomplejidad histórica, cultural y lingüística irreductible. Especializado en etnografía del viaje y escucha comparada, estudiala música como archivo vivo de cruces, memorias y territorios. Convive y viaja acompañado por un perro sin pelo peruano. Elvitíligo, rasgo visible de su piel, ha marcado también su imaginación intelectual: entiende el cuerpo como mapa y sostiene que las únicas fronteras de la música son las de arena.











