
Pierre Étienne Vallois, originario de Saint-Flour, un pequeño enclave del centro-sur de Francia, reside en la CDMX desde hace cerca de una década, allí ha construido una vida tan artesanal como cosmopolita. Reparte su tiempo entre la repostería, la enseñanza del francés y la difusión musical, campos que ha sabido entrelazar con una naturalidad casi ceremoniosa. Como melomano , se ha especializado en la circulación de sonidos francófonos que van de la French pop y la chanson française a las escenas quebequenses, siempre con una escucha atenta a la lengua, la melodía y la textura sentimental de cada repertorio. De hábitos sobrios pero persistentes, atraviesa el día entre café, tabaco liado a mano y una lealtad casi doctrinal a los emblemas republicanos franceses —libertad, igualdad, fraternidad—, así como a cierta épica histórica asociada a la Bastilla. Su perfil combina didactismo, oficio manual y una militancia cultural que encuentra en la música una forma de patria portátil.











