
Soy Juan Sebastián Choperena, aunque casi todo el mundo me conoce como Juan Chopolo: un hombre de origen entre el Eje Cafetero e Ibagué, de edad incierta y alma atravesada por el tiempo. Soy diseñador gráfico por oficio y por terquedad, y gracias a eso he podido sostener la vida que realmente me interesa: comprar discos, ir a conciertos y seguirle el rastro al rock en todas sus metamorfosis. He visto de cerca el nacimiento luminoso de los sesenta, la grandeza excesiva de los setenta, la experimentación feroz de los ochenta, la aspereza noventera del grunge y también los revivals e independencias de los dos mil, por eso jamás he creído que el rock haya muerto. Más que coleccionista, soy un devoto del vinilo, de las portadas, de la memoria sonora y de todo lo que una canción puede salvar. En el amor he sido un fracaso repetido pero no un ignorante: me he divorciado varias veces, he conocido profundamente a las mujeres y les debo buena parte de mi educación sentimental. Mi otra gran vocación ha sido rescatar, cuidar y rehabilitar perritos, porque siempre he sentido debilidad por los seres heridos que aún quieren confiar. No aspiro a una épica grandilocuente: vivo un sueño concreto, hecho de música, diseño, perros y libertad. Con que no me quiten el rockcito y me dejen andar por el mundo a mi manera, soy feliz.












